
Revdo. P. Candelario Mejía Brito
ENFOCO: "Solo los de abajo se sacrifican": Iglesia denuncia el abandono de jóvenes e indigentes en el Sermón de las 7 Palabras
SANTO DOMINGO. – En una intervención que sacudió los cimientos de la Catedral Primada de América, el Revdo. P. Candelario Mejía Brito abordó la angustia del desamparo social durante la reflexión de la palabra: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”. El sacerdote denunció con vehemencia una sociedad donde el sacrificio parece ser una obligación exclusiva de los más pobres, mientras las élites acumulan riquezas con indiferencia.
Mejía Brito advirtió que el grito de Cristo en la cruz no es el de un desesperado, sino el de una humanidad que hoy se siente sola en sus decisiones y traicionada por sus líderes.
Juventud estigmatizada y explotada
El sacerdote dedicó una parte central de su mensaje a la situación de los jóvenes dominicanos, quienes, según afirmó, cargan con la estigmatización de su propia edad. "Se entiende que por ser joven no se tiene ningún derecho", lamentó el clérigo, criticando que se les juzgue por su forma de vestir, de hablar o por sus nuevas identidades culturales.
Durante su alocución para Enfoco, el Padre Mejía destacó:
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Explotación laboral: Denunció que los pocos jóvenes que consiguen empleo son explotados con pagos que no compensan su esfuerzo, mencionando específicamente los maltratos en el sector turístico.
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Falta de esperanza: Cuestionó en quién pueden confiar los jóvenes cuando los que deben actuar como "padres" sociales solo piensan en "amasar tesoros" que terminarán corroídos por la polilla.
Haciendo referencia a la Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado, el sacerdote calificó de alarmantes las muertes por accidentes de tránsito y la falta de educación vial en el país. Lanzó un dardo directo a la gestión de las autoridades: "A nadie le interesa esa realidad, parece que el INTRANT solo recuerda la educación vial el 5 de octubre".
Para que el mensaje no se quedara en abstracciones, el Padre Mejía Brito instó a los presentes a mirar la indigencia que rodea a la sociedad. Citó como ejemplos los alrededores del Hospital Moscoso Puello y los bajos del elevado de la avenida Nicolás de Ovando con Máximo Gómez.
"Personas en situación de calle, en la indigencia… estos sí que están verdaderamente abandonados. A pesar de su condición, siguen siendo humanos", enfatizó, vinculando el grito de Jesús con el clamor de estos marginados y rechazados por la estructura social dominicana.
Pese a la crudeza de la denuncia, el mensaje cerró con una nota de esperanza cristiana. El sacerdote explicó que el desamparo de hoy es la garantía de que seremos escuchados, asegurando que Dios intervendrá para demostrar que el mundo "no le es indiferente".
"Dios no ha muerto, ni está enfermo, ni nos ha dejado solos con nuestra vida miserable", concluyó, exhortando a la nación a elevar un nuevo grito de confianza para vencer a los "enemigos del pueblo" que perpetúan la desigualdad.
CUARTA PALABRA Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?
"Al llegar al medio día, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: Eloí, Eloí, lamá sabaktaní, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Jesús dio un fuerte grito antes de morir. Los crucificados morían por agotamiento, apagados. El grito de Jesús tiene un aspecto de triunfo anticipado sobre la muerte. Por sus heridas fuimos curados. Grito de angustia, pero no de desesperación, esta queja tomada de la Escritura es una oración a Dios, y en el salmo, le sigue la alegre seguridad del triunfo final. Mateo destaca las señales que acompañan a Jesús en su muerte y que pertenecen al género apocalíptico. Con ellos pone de relieve el gran crimen que los hombres acaban de cometer y la llegada del día del Señor anunciado por los profetas. En el documento Nuevo Milenio que se avecina en el numero 26 expresa, que el grito de Jesús en la Cruz, no delata la angustia de un desesperado, sino la oración del Hijo que ofrece su vida al Padre en el amor para la Salvación de todos¨. Solo él, que ve al Padre y lo goza plenamente, valora profundamente qué significa resistir con el pecado a su amor. Jesús sabe dónde está poniendo su esperanza. Nosotros podemos gritar y seguir gritando y aún no sabemos quién nos va a escuchar. Se encuentra en abandono. Su sentido existencial como hombre lo hace asumir este sentimiento. Hoy, como ayer, el hombre se siente solo en las grandes decisiones de su vida sin saber que le espera, a solas en su conciencia con Dios. Como Jesús, mucha gente se siente abandonada. En medio de todos los fracasos humanos el hombre anhela ver, sentir, experimentar esperanza de vida o de mejoría. Hoy más que nunca nos sentimos abandonados en todos los sentidos. Cuando los únicos que están obligados a sacrificarse son los de abajo. En este sentido de abandono, ¿cómo podremos devolver confianza y sentido a la vida, para que nuestros jóvenes vivan con la certeza de ser valorados? Los jóvenes que cargan con la estigmatización de ser jóvenes. Son condicionados por el ambiente social, forma de vestir y hasta por la forma de hablar. Y las nuevas identidades que se asocian a la cultura juvenil de hoy. Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org Se entiende que por ser joven no se tiene ningún derecho. Como Jesús, nuestros jóvenes tienen todo el derecho de decirles a todos, ¿“Por qué me has abandonado?”. Era necesario que Jesús estuviera ahí en la cruz, para glorificar al Padre y vencer la muerte para siempre. Jesús confiaba, pero nosotros y nuestros jóvenes, en quien pueden confiar? ¿A quién le podemos gritar que escuche el lamento de tantos jóvenes sin esperanza de empleo? Y los que logran insertarse, su pago no compensa, son explotados. No se diga los mal tratados del mundo turístico. Cuando los que están llamados a ser como el Padre sólo piensan en ellos, amasando tesoros, olvidando que la polilla y la carcoma los corroen. En la Carta pastoral de enero del 2019, de la Conferencia del Episcopado Dominicano: Escuchar y acompañar a los jóvenes en un proceso de discernimiento. Claves para la evangelización de los jóvenes, en ella se destacaba el peligro a los que están expuestos nuestros jóvenes. Menciona, las mayores tasas de muertes por causas externas que se registran en la población, por causa de accidentes de tránsito, homicidios, suicidios. Llama la atención que la gran mayoría de accidentes sean por falta de educación vial. Y a nadie le interesa esa realidad, parece que INTRANT solo recuerda la educación vial el 5 de octubre. Y como olvidar el grito de los ambulantes o habitantes de calles, personas en situaciones de calle, en otras palabras, personas en la indigencia. ¿quién piensa en ellos? Y para que no se quede a la imaginación y digan que esa realidad es ahilada, vayan a los alrededores del Hospital Moscoso Puello o debajo del elevado de la Ovando con Máximo Gómez. Estos sí que están verdaderamente abandonados. A pesar de la condición por la que llegaron ahí, siguen siendo Humanos. El grito de Jesús recoge el clamor de todos los hombres, de los marginados de la sociedad, de los rechazados, de los abandonados, de los más débiles. Como Jesús nuestro desamparo es la garantía de que seremos escuchados y ese grito no quedará sin respuesta. Ha llegado al trono de Dios y él va a intervenir para mostrarle al mundo que no ha muerto, ni está enfermo, ni nos ha dejado solos con nuestra vida miserable, sino que le importamos mucho, y que en Cristo él nos da la esperanza de un futuro mejor. Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org Padre, necesitamos igual que tu Hijo Jesús, que tú nos ayudes a recobrar la confianza y la esperanza en la victoria sobre el poder de los enemigos de tu pueblo. Y así confiados en ti, elevemos un nuevo grito. Dios mío, Dios mío, ¿por me has abandonado?
