Economistas advierten sobre la pérdida del poder adquisitivo y posibles tensiones sociales, mientras representantes empresariales proponen un diálogo nacional para enfrentar las dificultades económicas.
Santo Domingo, República Dominicana. – El costo de la vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de las familias dominicanas, que enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas ante las presiones sobre los precios de los alimentos, los combustibles, el transporte y otros servicios esenciales.
La situación ha generado advertencias de economistas, sociólogos y representantes empresariales, quienes consideran necesario adoptar medidas que permitan proteger el poder adquisitivo de la población y garantizar la estabilidad económica y social del país.
El economista Rafael Espinal advirtió que la inflación internacional, la inestabilidad económica y las debilidades institucionales podrían convertirse en factores de inconformidad social, especialmente cuando las familias sienten que sus ingresos resultan insuficientes para afrontar los gastos cotidianos.
Espinal señaló que las economías pequeñas, como la dominicana, son particularmente vulnerables a las fluctuaciones internacionales y a los aumentos de los combustibles, las materias primas y el transporte.
Preocupación por las consecuencias sociales
Por su parte, el sociólogo Carlos Peña explicó que las dificultades económicas deben analizarse considerando los cambios experimentados por la sociedad dominicana.
A su juicio, la fragmentación de los intereses colectivos influye en la manera en que los ciudadanos reaccionan ante los problemas económicos y sociales.
Aunque esta realidad podría reducir determinadas formas de movilización colectiva, también puede limitar la capacidad de la ciudadanía para reclamar soluciones y defender sus derechos.
Estudio revela que el salario mínimo no alcanza
La preocupación encuentra respaldo en una investigación del Observatorio Político Dominicano (OPD-FUNGLODE), publicada el 13 de octubre de 2026, que revela una diferencia entre los salarios mínimos y el costo de la canasta básica familiar.
El estudio, elaborado por Greidys Joel Roa Chalas y Lisleyda Martínez Polanco, establece que el salario mínimo bruto de las grandes empresas alcanza los RD$29,988 mensuales.
Sin embargo, después de los descuentos obligatorios de la Seguridad Social, el trabajador recibe aproximadamente RD$28,215.71, cantidad que cubre apenas el 94.8 % de la canasta básica de los hogares de menores ingresos, estimada en RD$29,756.89.
Esto representa una diferencia mensual de RD$1,541.18, incluso para trabajadores que reciben el salario mínimo de las grandes empresas.
La investigación también revela que los hogares de menores ingresos destinan aproximadamente el 38.25 % de sus recursos a alimentos y bebidas no alcohólicas, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a las variaciones de precios.
Empresarios plantean diálogo nacional
Ante este panorama, Boris de León Reyes, presidente de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), planteó la necesidad de impulsar un diálogo entre los sectores público y privado para discutir un pacto fiscal integral.
El dirigente empresarial considera importante revisar los subsidios existentes y establecer mecanismos que permitan dirigir las ayudas estatales hacia las familias más vulnerables.
La propuesta surge en un contexto de mayores presiones sobre las finanzas públicas, debido al incremento de los costos internacionales de los combustibles y la energía.
Gobierno defiende medidas de protección social
Mientras distintos sectores expresan preocupación, el Gobierno dominicano sostiene que mantiene programas de subsidios para reducir el impacto económico sobre los hogares de menores recursos.
Según informaciones ofrecidas por el director general de Presupuesto, José Rijo Presbot, para 2026 se proyectaron aproximadamente RD$39,000 millones destinados a los programas sociales Aliméntate, Bonogás y Bonoluz.
Estas medidas forman parte de la estrategia gubernamental de protección social, aunque persiste el debate sobre su suficiencia, focalización y sostenibilidad.
El desafío de proteger el bolsillo familiar
La situación económica plantea un desafío que va más allá de las cifras oficiales: garantizar que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para la población.
Para muchas familias, cubrir alimentación, transporte, vivienda, electricidad, educación y salud representa una presión constante sobre sus presupuestos.
Las advertencias de los especialistas ponen sobre la mesa la necesidad de fortalecer el poder adquisitivo, promover empleos de calidad y buscar soluciones sostenibles que permitan enfrentar las dificultades sin afectar a los sectores más vulnerables.
El principal reto continúa siendo lograr que los ingresos de los trabajadores alcancen para cubrir las necesidades de sus hogares y que las medidas económicas tengan resultados concretos en la vida cotidiana de los dominicanos.
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