El organismo internacional señala que las deficiencias del sistema de distribución debilitan las finanzas de las empresas eléctricas y dificultan el desarrollo económico del país.
Santo Domingo, 23 de octubre de 2026. — El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que las elevadas pérdidas de energía en el sistema de distribución eléctrica de República Dominicana representan uno de los principales obstáculos para mejorar la competitividad nacional y atraer nuevas inversiones.
Tomás Bermúdez, gerente del departamento regional del BID que incluye a República Dominicana, explicó que durante 2025 las pérdidas de distribución rondaron el 39 % de la energía disponible, una situación que afecta directamente la sostenibilidad financiera de las empresas distribuidoras.
Las pérdidas incluyen problemas técnicos en las redes y deficiencias comerciales, como la energía que no se factura o no se cobra.
Un problema que afecta la economía
De acuerdo con el representante del BID, las pérdidas reducen los ingresos de las distribuidoras, limitan su capacidad para realizar inversiones y disminuyen el atractivo del país para nuevos proyectos de generación, transmisión y distribución.
Esta situación también representa un desafío para las empresas que necesitan electricidad confiable y a precios competitivos, especialmente las zonas francas, la industria y otros sectores productivos.
República Dominicana busca atraer inversiones de mayor valor agregado, pero necesita fortalecer su infraestructura eléctrica para aprovechar esas oportunidades.
El BID plantea reformas
Entre las medidas señaladas por el organismo internacional figuran la modernización de las redes, la instalación de medidores inteligentes, el fortalecimiento de la gestión de las distribuidoras y una mayor transparencia administrativa.
También propone mejorar la regulación del sector, reforzar los mecanismos de cobranza y desarrollar políticas tarifarias graduales que protejan a los hogares económicamente vulnerables.
Las pérdidas continúan en 2026
El problema sigue vigente. Según datos del Ministerio de Energía y Minas publicados en septiembre, las pérdidas de las empresas distribuidoras alcanzaron un promedio de 39.1 % durante el primer semestre de 2026.
La persistencia de estas deficiencias incrementa las presiones financieras sobre el sistema eléctrico y la necesidad de apoyo estatal para mantener sus operaciones.
El desafío, según el análisis del BID, no consiste únicamente en producir más electricidad, sino también en garantizar que la energía llegue a los usuarios mediante redes eficientes y con una gestión financiera sostenible.
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