El presidente de 60 años se hizo un examen antidrogas mediante muestra de pelo, capaz de detectar consumo de más larga data que el test de análisis de orina.
Para esto acudió a un centro de salud privado, donde pagó de su bolsillo los cerca de 300 dólares que cuesta el procedimiento, según relató a periodistas.
Kast dijo que en las próximas semanas enviará un proyecto de ley para exigir la toma de un examen de detección de drogas a parlamentarios, gobernadores, alcaldes, concejales y directivos de partidos políticos.
La legislación vigente establece esta exigencia sólo para ministros y viceministros. Para senadores y diputados no es obligatorio y se hace aleatoriamente.
"Quien ejerce un cargo público tendrá que entregar un certificado (…) para dar a conocer si tiene o no dependencia de drogas. La ciudadanía está esperando mucho mayor transparencia de sus representantes", enfatizó Kast.
