A cuatro años, el panorama global —y especialmente en América Latina— es claro: el progreso es lento, desigual y muy por debajo de lo requerido. Según el Informe Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS 2025-, solo el 18 % de las metas está en camino, mientras que casi la mitad muestra avances insuficientes o estancados.
Además, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible advierte que ningún ODS está encaminado a cumplirse plenamente para 2030 debido a crisis climáticas, económicas y geopolíticas interconectadas.
En América Latina, el desafío es aún mayor: la región avanza, pero a un ritmo inconsistente, con retrocesos en pobreza, seguridad alimentaria y clima, mientras enfrenta presiones fiscales, endeudamiento y desigualdad estructural.
En este escenario, el sector privado es el punto de inflexión.
En un contexto donde los gobiernos enfrentan limitaciones, las empresas se convierten en el agente más poderoso para acelerar la Agenda 2030.
El sector empresarial es clave para cerrar brechas.
El informe global reconoce que las soluciones más escalables están naciendo en el sector privado: innovación, inversión en tecnologías verdes, digitalización y nuevos modelos de negocio sostenibles están marcando la diferencia.
Competitividad = sostenibilidad
En América Latina, las empresas que integran criterios ESG y modelos circulares están accediendo a:
• Financiamiento sostenible
• Mercados internacionales más exigentes
• Mayor resiliencia ante riesgos climáticos y operacionales
• Reputación y confianza pública
La sostenibilidad dejó de ser un costo: se ha convertido en un determinante de competitividad.
El liderazgo empresarial es imprescindible. La ONU señala que sin un aumento masivo en inversión verde, educación, digitalización y cooperación, los ODS no se cumplirán.
Esto solo es posible si el liderazgo empresarial asume tres compromisos:
• Integrar sostenibilidad en la estrategia, no solo en la comunicación.
• Impulsar cadenas de suministro responsables.
• Apostar por la innovación con impacto social y ambiental.
La sostenibilidad no es un capítulo adicional del negocio. Es la estrategia, el futuro de la rentabilidad y el pasaporte para operar en un mundo más exigente.
El mundo avanza, pero no lo suficientemente rápido.
América Latina tiene talento, creatividad y potencial, pero necesita de empresas valientes. La pregunta que debemos hacernos es:
¿Qué estamos haciendo hoy, desde nuestras organizaciones, para acelerar los ODS?
