Aquí tienes la reseña periodística de la séptima y última palabra para Periódico Digital Enfoco, resaltando el cierre del sermón con un enfoque en la salud mental y la crisis de valores.
ENFOCO: Iglesia llama a "sanear" las redes sociales y la música urbana en el cierre del Sermón de las 7 Palabras
SANTO DOMINGO. – Con un mensaje centrado en la esperanza radical y la urgencia de recuperar la sensibilidad humana, la Hna. Lourdes Martínez Arcángel, HHA, cerró el solemne Sermón de las Siete Palabras 2026 con la reflexión de la séptima frase de Cristo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46).
La religiosa describió este último aliento no como una derrota, sino como un acto de "libertad suprema" y confianza filial, el cual debe servir de modelo para una sociedad dominicana que hoy padece altos niveles de irritabilidad, ansiedad y pérdida de identidad.
En un contundente análisis sobre la era digital, la Hna. Martínez denunció el mal uso de las redes sociales, señalando que se han convertido en plataformas donde "todo se vale" con tal de obtener un like.
"Es muy triste cuando personas que tratan de vivir una vida correcta se ven dañadas en su integridad por difamaciones creadas en estas plataformas", afirmó para Enfoco, advirtiendo que el acoso digital está empujando a muchos ciudadanos hacia la desesperación y el suicidio.
La octava palabra también fue el escenario para un llamado directo a las autoridades de Espectáculos Públicos. La Hna. Martínez instó a supervisar y penalizar las propuestas musicales urbanas de contenido explícito que incitan al consumo de sustancias, al sexo desenfrenado y a la ruptura familiar.
"Este tipo de contenido musical lacera la inocencia de los niños y adolescentes… es un signo de muerte", sentenció, exigiendo a los compositores una "limpieza de letras" antes de lanzar productos al mercado.
Citando la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, la hermana propuso la amabilidad como una herramienta de salud pública para reducir los índices de homicidios y violencia explosiva en el país. Explicó que cuidar las palabras y gestos para no herir al prójimo es una forma de "liberación de la crueldad" que penetra actualmente las relaciones laborales y familiares.
En el ámbito educativo, la religiosa abogó por una formación que sea coherente con la realidad dominicana, criticando las corrientes culturales e ideologías que, a su juicio, intentan destruir los valores éticos tradicionales. "Apostamos por una confianza activa que lleve a decir un NO rotundo a las ideologías que atentan contra la familia", expresó.
Finalmente, la Hna. Martínez recordó que el destino final del hombre es la "casa del Padre". Invitó a los dominicanos a enfrentar las crisis sociales —pobreza, desigualdad y abusos— con la seguridad de que la historia no está perdida porque está en manos de Dios.
"Que con nuestra resurrección surja una sociedad más justa, más humana y fraterna", concluyó, cerrando así la jornada de reflexión en la Catedral Primada de América.
1 “PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MÍ ESPÍRITU”
Esta séptima palabra de Jesús en la cruz, narrada por el evangelista Lucas en el capítulo 23,46, fundamenta la confianza filial y la consumación de la obra redentora. Jesús exhala su último aliento de vida orando el Salmo 31,5 donde el salmista en su tribulación encuentra solo en Dios su refugio, sosiego y consuelo y por eso exclama “A tus manos encomiendo mi espíritu, tú el Dios leal, me librarás”. En Jesús este grito representa la entrega final y voluntaria de la vida a su Padre tras cumplir su misión. Nadie le quitó la vida a Jesús, Él la donó libremente, por el amor que lo unía a su Padre. El mismo afirmó: “El Padre me ama porque yo mismo doy mi vida, y la volveré a tomar. Nadie me la quita, sino que yo mismo la voy a entregar” (Jn 10, 17-18). La oblación de Jesús era voluntaria por naturaleza. Si entrega su alma a Dios y a la vida gloriosa, es para comenzar a instaurar y congregar en torno a ella el universo escatológico, es decir, de las realidades últimas de nuestra vida. Ya él había dicho a sus discípulos: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas y voy allá a prepararles un lugar. Y cuando les haya preparado un lugar, de nuevo volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté estén también ustedes”. (Jn 14, 2-3). Hermanos, hay una esperanza para nosotros. Estaremos junto a Jesús y esto debe hacernos saltar de gozo y alegría infinita. La entrega de sí mismo que hace Jesús en la cruz es el resumen de la pasión vivida a lo largo de su misión en la tierra. La carta a los Hebreos en el capítulo 5, 7, hace referencia a la donación continua que el Hijo hizo al Padre: “Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal plegarias y suplicas al que era poderoso para salvarle de la muerte con potente grito y lágrimas”. La misión de Jesús no fue fácil, como tampoco es fácil la misión que su iglesia está impulsando en el hoy que le ha tocado vivir. 2. ¿QUÉ NOS ENSEÑA JESÚS CON ESTE GRITO DE ABANDONO CONFIADO A SU PADRE? El fuerte grito de Jesús en la cruz, "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" fundamenta la doctrina de la confianza absoluta en la providencia divina, la filiación divina y la entrega voluntaria de la vida para la redención y marca el retorno final del Hijo al Padre, sellando su misión salvadora con obediencia y amor. Para fortalecer y sostener nuestra fe. De aquí emergen tres grandes enseñanzas que nos da Jesús al momento de su muerte: Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org 1. Confianza filial y abandono: Jesús, aun en el momento de mayor sufrimiento y sensación de abandono, ratifica su confianza en Dios llamándolo "Padre", demostrando que el creyente debe encomendar su vida a Dios en momentos de crisis, de sufrimiento, dolor y confusión. Con la confianza puesta en Dios, la vida se hace más ligera y llevadera. 2. Entrega voluntaria y Redención: No es una muerte forzada, sino un acto voluntario de entrega de su espíritu, lo que subraya que Jesús tiene el control de su propia muerte redentora. A nosotros nos insta a asumir las necesidades del hermano en favor del bien común. 3. La Paternidad de Dios: Jesús establece que el destino final del hombre es retornar a la "casa del Padre". Lo que significa que esta vida que Dios nos regaló, debemos vivirla de manera tal que podamos decir confiadamente como Jesús: Padre, en tus manos, encomiendo mi espíritu. Esta frase es una invitación que se hace a cada cristiano a enfrentar la muerte con la esperanza de la resurrección y la seguridad de ser recibidos por Dios. 3. ¿A QUÉ NOS INVITA JESÚS? Jesús nos invita a un firme compromiso con la vida Desde una perspectiva social, esta palabra se convierte en un acto de esperanza radical: aun en medio de las injusticias, la violencia y el abandono, la historia no está perdida, porque está en manos del Padre. Sin embargo, necesita nuestras manos, nuestro esfuerzo para salir de la indiferencia, de la complicidad con el mal. Es una invitación al abandono confiado en las manos de Dios ante las crisis de desesperación, personales y sociales que estamos presenciando en el día a día, provocados por la falta de amabilidad que hiere emocionalmente a las personas, la autosuficiencia que lleva al hombre y la mujer de hoy a confiar más en sí mismo que Dios, el mal uso de las redes sociales y la música estridente y obscena que se vende como producto de primera calidad. Aquí nos detenemos a destacar tres puntos que nos parecen neurálgicos al momento de acoger la invitación que nos hace Jesús en esta séptima palabra: 1. Recuperar la amabilidad como una forma de mantenernos sanos emocionalmente: El Papa Francisco en su carta encíclica Fratelli tutti, define la amabilidad como una manera de tratar a otros que se manifiesta en diferentes formas: • Como amabilidad en el trato. • Como un intento de aliviar el peso de los demás. • Como cuidado para no herir con las palabras y con los gestos. Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org La amabilidad implica decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan. Evitando aquellas que entristecen, humillan, que irritan y desprecian. Estas actitudes ayudarían a bajar el nivel de irritabilidad explosiva que permea nuestra sociedad y reduciría el alto número de suicidio y homicidio. (Fratelli tutti, 222,223, 224). La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas y provoca ansiedad en las personas a tal punto de llevar a la desesperación y esta al suicidio. Esto implica sanear las redes sociales, las cuales, que por su mal uso se han convertido en plataformas asesinas, donde todo se vale, solo con el ánimo de perseguir un like y aumentar el número de seguidores. Es muy triste cuando personas que tratan de vivir una vida socialmente correcta, se ven dañadas en su integridad, por difamaciones creadas en estas plataformas. En este sentido se hace necesario, sanear también las relaciones familiares y laborales, devolviendo el valor a la amistad. 2. Recuperar la confianza en Dios en medio de la crisis social En contextos marcados por pobreza, desigualdad o violencia, abusos, injusticias, falta de identidad, esta palabra invita a no caer en la desesperanza. Es un llamado a creer que Dios sigue actuando en nuestro pueblo, en la historia, incluso cuando todo parece perdido. Es una confianza activa, no pasiva. Apostamos por una confianza que impulse un accionar con firmeza, que lleve a decir un NO rotundo a las corrientes culturales e ideologías que atentan destruir los valores éticos y morales en nuestra sociedad, de manera especial en las familias y promoviendo una educación poco consistente y alejada de la realidad dominicana. Es una educación importada. 3. Dentro de las crisis sociales está aquella provocada por la música de contenido explícito Este tipo de música incita a los excesos: al uso de sustancias prohibidas, al sexo desenfrenado, infidelidades, ruptura familiar, ya que muchas de estas propuestas musicales urbanas son de contenidos obscenos y vulgares. En este aspecto, hacemos un llamado a las autoridades competentes que tienen que ver con espectáculo público a exigir a los compositores la limpieza de sus letras y que las mismas sean evaluadas antes de su lanzamiento y a elaborar leyes que penalicen tales aberraciones. Este tipo de contenido musical lacera la inocencia de los niños, adolescentes y jóvenes que se lanzan por entero a su uso desmedido. Este accionar es un signo de muerte. Hermanos y hermanas, el Señor que muró en la cruz con la esperanza de la resurrección, nos conceda la gracia de podamos resucitar también nosotros y con nuestra resurrección surja una sociedad más justa, más humana y fraterna. Que las crisis sociales, más que alejarnos del Dios vivo y verdadero, nos hagan confiar ciegamente en su amor y misericordia infinita.
Hna. Lourdes Martínez Arcángel, HHA

