SANTO DOMINGO. – Con el encendido del fuego nuevo y la proclamación de la Resurrección de Jesucristo, miles de feligreses católicos abarrotaron las parroquias de todo el país la noche de este Sábado Santo. ENFOCO asistio a uno de estas hermosas celebración de fe en la Casa de la Anunciación, donde la comunidad se congregó para vivir la solemne Vigilia Pascual, considerada "la madre de todas las santas vigilias".

La ceremonia inició al caer la noche con el tradicional bendicion del fuego para luego encender el Cirio. En las afueras del recinto, los fieles se reunieron en torno a una hoguera para la bendición del fuego nuevo. En medio de la oscuridad, las llamas rompieron la penumbra, un acto profundamente simbólico que representa a Cristo como la luz del mundo que vence a la oscuridad del sepulcro y de la muerte.

A medida que avanzaba la liturgia, la luz del Cirio Pascual se fue compartiendo de mano en mano. El recinto quedó a oscuras para dar paso a un hermoso mar de velas encendidas sostenidas por cientos de asistentes. Las imágenes de la velada muestran los rostros iluminados de familias, jóvenes y adultos en una atmósfera de profunda devoción, recogimiento y esperanza, preparándose para renovar sus promesas bautismales.

Uno de los momentos cumbres de la celebración en la Casa de la Anunciación fue el canto del Pregón Pascual. Desde el ambón, se elevó este antiguo y jubiloso himno que anuncia la Resurrección. Mientras resonaban las palabras de alabanza, de fondo destacaba la figura del imponente Cirio Pascual, símbolo central de que "Cristo es la luz del mundo". Este canto marcó el fin de la sobriedad cuaresmal, dando paso a la alegría desbordante de la Pascua.

Posteriormente, la celebración se trasladó a la Liturgia de la Palabra y la Eucaristía comenzando con el  Lectura del libro del Génesis 1, 1 — 2, 2 / Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c
R/. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Segunda lectura Gn 22, 1-18 / Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11 / R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti./ Tercera lectura Éxodo 14, 15 — 15, 1a Salmo responsorial Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6. 17-18 / R/. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria. / Cuarta lectura, Isaías 54, 5-14 / Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b / R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. / Quinta Lectura del libro de Isaías 54, 5-14 / Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6 / R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación / Sexta lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32 — 4, 4 / Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 11 / R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna /Séptima Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11 /Salmo responsorial Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23 /R/. Aleluya, aleluya, aleluya / Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 1-10

En el altar principal, el sacerdotes revestidos con ornamentos blancos —color que simboliza la alegría, la pureza y el júbilo de la Resurrección— presidio la misa ante una concurrencia que llenó a capacidad las instalaciones.

El fervor de los presentes quedó evidenciado durante los cantos del "Gloria" y el "Aleluya", que volvieron a resonar tras el silencio de la Cuaresma. Los registros audiovisuales de la noche capturan a una comunidad cristiana vibrante y gozosa, unida en coros de alabanza, levantando sus cirios y celebrando con gran júbilo el anuncio central de la fe católica: "¡Cristo ha resucitado!".

Esta magna celebración en la Casa de la Anunciación es un reflejo de lo vivido en templos y parroquias a nivel nacional, marcando el final del Triduo Pascual y el gozoso inicio del Tiempo de Pascua, llevando un mensaje de paz, renovación espiritual y esperanza a toda la sociedad dominicana.

La vigilia concluyó con un gran júbilo entre cantos vivos que reflejaba entre los presentes que, CRISTO HA RESUSCITADO, en verdad ha resucitado