
Río de Janeiro, Brasil. – La decisión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de decretar este viernes la prohibición inmediata de las apuestas deportivas por internet generó una severa crisis en las estructuras presupuestarias del fútbol profesional brasileño. La medida gubernamental no contempla un periodo de transición para la entrada en vigor, dejando de manera repentina a 13 clubes de la Primera División del Brasileirão sin su principal fuente de financiamiento publicitario.
Impacto en los presupuestos de la Serie A.
Desde la liberalización del mercado en 2018, las denominadas bets asumieron un rol dominante en la industria deportiva, patrocinando indumentarias oficiales, torneos, derechos de denominación (naming rights) de estadios y campañas publicitarias con figuras de proyección global.
El impacto de la resolución oficial se concentrará de forma crítica en los balances de las instituciones con mayor volumen de facturación en la liga. Tan solo para la presente temporada, los patrocinios directos de las empresas de apuestas representan un monto total de 977 millones de reales (aproximadamente 191 millones de dólares). El 71.7 % de esta masa de recursos se focaliza en cinco entidades deportivas: Flamengo (52.6 millones de dólares), Corinthians (29.4 millones de dólares), São Paulo (22 millones de dólares), Palmeiras (19.6 millones de dólares) y Santos (13.7 millones de dólares).
Rechazo de la dirigencia y postura gubernamental.
Frente a la aplicación inmediata del decreto, las directivas de las instituciones deportivas manifestaron su rechazo argumentando que la falta de un plazo de adaptación expone a la industria del balompié a una desestabilización financiera sin precedentes. A través de una manifestación conjunta, los clubes advirtieron que la eliminación repentina del mercado regulado compromete la viabilidad operativa del deporte profesional en la nación sudamericana.
Por su parte, el Ejecutivo brasileño fundamentó la prohibición en la urgencia de frenar los altos niveles de endeudamiento que afectan a las economías familiares debido al auge insostenible de las plataformas de apuestas.
