
Rvdo. P. Dr. Mario De la Cruz Campusano.
ENFOCO: "El paraíso no es para dos o tres": Iglesia denuncia brecha salarial y falta de acceso al Presidente
SANTO DOMINGO.– En una intervención que combinó la profundidad teológica con una cruda radiografía de la desigualdad en la República Dominicana, el Rvdo. P. Dr. Mario De la Cruz Campusano tuvo a su cargo la segunda palabra del Sermón de las Siete Palabras: “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23,43).
Desde el púlpito de la Catedral Primada de América, el sacerdote cuestionó severamente las prioridades del Estado dominicano, señalando que mientras se anuncian megaproyectos, los servicios básicos como la salud y la seguridad permanecen en un estado crítico.
La desigualdad salarial: Un escándalo social
El Padre De la Cruz fue enfático al comparar la realidad económica de los funcionarios públicos frente a la clase trabajadora. “¿Cómo puede ser que un funcionario gane entre 300,000 y un millón de pesos, mientras un obrero sobrevive con un sueldo mínimo de 16,000 o un portero de escuela gana 14,000 pesos?”, cuestionó ante la feligresía.
Para el prelado, esta disparidad refleja un gobierno con "poco sentido de prioridad", que prefiere invertir en obras que generan votos en lugar de atender necesidades fundamentales como la vivienda y la alimentación de los más pobres.
El vicario invitó a los presentes y a las autoridades a visitar los hospitales públicos para constatar el colapso del sistema. "Nunca se encuentra una cama, los enfermos están tirados en una silla… tampoco hay dinero para resolver los problemas de la violencia, la energía eléctrica y la delincuencia que nos afectan grandemente", denunció.
En un momento de honestidad personal que causó revuelo, el Dr. De la Cruz Campusano reveló su frustración al intentar acercarse al Poder Ejecutivo. El sacerdote relató que ha intentado por diversas vías obtener una cita con el Presidente de la República y otros funcionarios para tratar urgencias comunitarias, sin éxito alguno.
"En ese instante comprendí que las más de 200,000 personas que tengo a mi cargo por un lado, y más de 3,000,000 por otro, en su mayoría pobres, no son parte de la agenda del presidente", afirmó con pesar.
Más allá de la denuncia, la reflexión central giró en torno a la actitud ante el dolor. Usando la figura de los dos ladrones crucificados junto a Jesús, explicó que mientras uno vio solo "lodo" (amargura), el otro vio "estrellas" (esperanza).
Explicó que la promesa de Jesús al buen ladrón es un llamado a salir del "bajo mundo del pecado, la muerte y el infierno" para entrar en la paz y la vida santa. Sin embargo, aclaró que ese paraíso debe empezar a construirse en la tierra mediante la erradicación de la injusticia y el maltrato.
El mensaje concluyó con una oración ferviente pidiendo a Dios librar a la nación del egoísmo y la ambición, para que el "paraíso" sea una realidad accesible para todos los dominicanos y no un privilegio de unos pocos.
SEGUNDA PALABRA: En verdad te digo: “hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23-43).
Uno de los malhechores crucificados, insultándolo, le dijo: “así que tú eres el cristo? Sálvate, pues y también a nosotros”. Pero el otro lo increpaba diciéndole: “¿no temes a dios, tú que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo tenemos merecido, y pagamos nuestros crímenes. Pero él no ha hecho nada malo”. Y añadió: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Respondió Jesús: “en verdad, te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (lc 23,39-43). Con estas palabras Jesús nos enseña la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a dios si le damos sentido. Al respecto podríamos hacernos algunas preguntas: ¿tiene sentido el sufrimiento de Jesús que es inocente y santo?, o, ¿por qué sufrimos los seres humanos?, ¿por qué dios permite el sufrimiento? Algunos teólogos quieren contestarnos: J. Moltmann: “no sabemos por qué dios permite el sufrimiento; y si lo supiéramos, no nos ayudaría para vivir. Pero si descubrimos dónde está dios y lo sentimos presente en nuestro sufrimiento, habremos dado con la fuente de la que renace la vida”. P. Claudel: “dios no ha venido a suprimir el sufrimiento, tampoco ha venido a explicarlo; ha venido a llenarlo con su presencia”. J. Maritain: “si los hombres supiesen…que dios “sufre” con nosotros y mucho más que nosotros por el mal que aflige a la tierra, cambiarían sin duda muchas cosas, y se liberarían muchas almas”. Jr. Busto: “dios puede y quiere acabar con el dolor y el sufrimiento. Pero lo hace a su manera: “compadeciéndolo”, dejándose afectar por el dolor. En Jesucristo, dios manifiesta su compromiso para terminar con el sufrimiento superándolo desde dentro, “redimiéndolo”. En Jesucristo dios se revela y se manifiesta como padre liberador del sufrimiento. Esta liberación o salvación no acontece negándolo o evitándolo desde fuera, sino asumiéndolo desde abajo y dejándose afectar de alguna manera por él. No obstante, tenemos que decir, además, que estas “teologías del dolor de dios” como respuestas al problema del mal y del sufrimiento, tienen que ser proyectadas hacia el horizonte último de la resurrección. Pues la fe en la resurrección es la respuesta que los cristianos pueden dar a estas grandes interrogantes que suscita el sufrimiento humano y la muerte. Para los que creemos en Jesús, su resurrección es la primacía que nos abre a Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org la esperanza de la definitiva victoria de la salvación de dios padre sobre la dramática realidad del mal. Con todo esto deseo expresar, que Jesús quiere ayudarte en todos tus sufrimientos, en todos tus dolores, en todas tus cruces, y que, por duros, dolorosos, pesados o largos que sean, él está ahí para ayudarte con ellos y sufrirlos contigo. Y a la vez, te recuerdo, que, así como perdonó a dimas y lo llevó al paraíso, así mismo está dispuesto a perdonarte a ti y llevarte al mismo lugar. Por tanto, cada vez que tengas algún dolor, sufrimiento, cruz, pecado o cualquier dificultad, ponlos en Jesús y pídele, como el buen ladrón, que se acuerde de ti, estoy seguro de que te dirá lo mismo: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Hoy estarás conmigo en el paraíso quiere decir: quiero que, desde hoy, o desde ahora mismo, salgas del sufrimiento y del bajo mundo del pecado, de la muerte y del infierno, pues lo que quiero es que estés conmigo en el paraíso, o sea, en la gloria, en el gozo, en la paz, en la vida eterna. Quiero decirles a todos, que ese mismo paraíso que quiso Jesús para dimas, lo quiere para cada dominicano(a) que se encuentra sumido en el pecado, en la muerte o en cualquier tipo de sufrimiento. Así también le dice Jesús a cada hombre o mujer que sufre hambre, o cárcel, desigualdad, injusticias, maltrato, violencia, “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Al respecto tenemos que decir que hay un aspecto de nuestro país que hemos de reconocer y comentar: Jesús quiere liberarnos del sufrimiento y desea un paraíso para todos (as), no solo para dos o tres… y quiero referirme a esta temática, ya que nos hace falta hablar de esto en nuestro país, por las grandes desigualdades sociales que nos afectan: ¿cómo puede ser que un funcionario del gobierno o del aparato legislativo y judicial y estamentos afines gane entre $300,000 y un millón de pesos, cuando un pobre obrero (que trabaja más) gana un sueldo mínimo de $16,000, 18,000, ¿27,000 o 29,000 según la empresa y un conserje o portero de una escuela ganando 14,000 pesos? ¿Cómo puede ser que nuestros gobiernos tengan tan poco sentido de prioridad?, que hagan todo lo que no es necesario o lo que le da más voto primero y después, si hay tiempo y recursos, hacen lo necesario. En este mismo sentido, me quiero referir a los megaproyectos, obras valoradas en miles de millones de pesos, mientras no hay dinero para la educación, viviendas y demás prioridades y los pobres son cada vez más pobres y muriéndose de hambre. En el caso de la salud, está colapsada en el país. Vayan a un hospital público y se dan cuenta. Nunca se encuentra una cama, los enfermos tirados en una silla, tienen que tomarse un día para poder ser atendidos, etc. Tampoco hay dinero para resolver los problemas de la violencia, la energía eléctrica, la delincuencia, que afectan grandemente a nuestro país. Quiero comentar, además, que me da mucha tristeza el hecho de que he tratado por muchas vías de tener una cita con el señor presidente de la república y con algunos funcionarios para tratarles algunas urgencias de la comunidad y algunos temas que conciernen al país y no he podido. En ese mismo instante comprendí que las más de 200,000 personas que tengo a mi cargo por un lado y más de 3,000,000 por otro, en su mayoría pobres, no son parte de la agenda del presidente, y por lo tanto no tienen acceso al presidente y a los funcionarios. Cuánto me gustaría que cada dominicano(a) hiciera suyas estas palabras de Jesús: “hoy estarás conmigo en el paraíso” y trabajara para encaminarse por los senderos de la superación y el desarrollo y para erradicar los grandes males que nos aquejan, tales como Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org la violencia, la delincuencia, la criminalidad, la desigualdad, las injusticias. Así de seguro que serán realidad en nosotros esas palabras de Jesús: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Me quedarían muchas cosas por decirles, pero debo terminar con esta parte, por eso solo quiero culminar con esta oración: haz, Señor que te veamos cerca de nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte y que en la tarde de la vida entremos contigo al paraíso de la comunión con dios y de la vida eterna. Señor Jesús, acuérdate de mí ahora que estás en tu reino, líbrame de mis errores, líbrame de mis pecados, de mis odios, de mis ambiciones, de mis injusticias, de mis vicios, de mis miedos, de mi vida egoísta, orgullosa, carnal, líbrame de mí mismo y llévame contigo al paraíso de la vida santa, al paraíso de la comunión con dios, al paraíso de la buena conciencia, de la vida cristiana, al paraíso de la iglesia, de la oración, de la caridad, de la vida eterna. Amén. Dios les bendiga a todos.
