
ENFOCO: "Jesús tiene sed de un pueblo no exprimido por políticos": El duro clamor de la Madre Zoila López
SANTO DOMINGO. – En una de las intervenciones más conmovedoras y directas del Sermón de las Siete Palabras 2026, la Madre Zoila María Mercedes López abordó la quinta expresión de Cristo en la cruz: “Tengo sed” (Jn 19,28). Lo que comenzó como una descripción del sufrimiento físico de un Dios deshidratado y golpeado, terminó siendo una denuncia social sobre la orfandad, los feminicidios y la desconexión humana en la era digital.
Desde la Catedral Primada de América, la religiosa aseguró que la sed de Jesús no era un "teatro", sino una realidad de labios resecos que hoy se prolonga en los "cristos" que caminan por las calles dominicanas.
La Madre Zoila fue tajante al interpretar la sed de Jesús como una demanda de justicia social. "Jesús sigue diciendo: tengo sed de ver a mi pueblo feliz y no exprimido por unos políticos que sirvan al pueblo y no que se sirvan de él", exclamó, provocando un silencio reflexivo en la audiencia.
Asimismo, abogó por una estructura eclesiástica que rompa con la indiferencia y se mantenga "cada vez más cerca de los pobres", saciando la sed de aquellos que han perdido la esperanza en los servicios públicos deficientes.
Uno de los puntos más críticos de su discurso fue la mención a la violencia intrafamiliar. La religiosa lamentó la "sed de consuelo" en los corazones de los niños dominicanos que quedan huérfanos producto de los constantes feminicidios.
"Niños que nunca podrán disfrutar de su madre… huérfanos de madre muerta y padres encarcelados. Cuando se está vacío de Dios, la violencia y el crimen polulan por doquier como si fuera insaciable", denunció con dolor, cuestionando la falta de respuestas para estos menores en situación de vulnerabilidad.
Dirigiéndose a la juventud, la Madre Zoila analizó el vacío existencial que muchos intentan llenar a través de las plataformas digitales. Criticó que, ante la falta de paradigmas reales, algunos jóvenes prefieran "desear ser un animal en lugar de ser un auténtico hijo de Dios", buscando saciar su sed en "aguas que no quitan la sed".
Hizo un llamado urgente a detener la tendencia al suicidio y al aislamiento: "Estamos interconectados con los que están lejos, pero desconectados de los que están cerca", señaló, refiriéndose a la soledad de los ancianos y los enajenados sociales que no tienen acceso a la tecnología.
La Madre Zoila concluyó comparando el pecado y la corrupción con "aguas cenagosas" y "aguas negras" que roban la paz y el sosiego de las familias. Invitó a la sociedad dominicana a acercarse a la "fuente de agua viva" para recuperar la fraternidad.
"Jesús sediento no se bajó de la cruz, enseñándonos que la fidelidad es necesaria aún en la cruz", finalizó, exhortando a los dominicanos a no perder la esperanza y a convertirse en "surtidores de agua" para los más necesitados.
QUINTA PALABRA: “Tengo Sed” (Jn 19,28)
Jesús con sus propios labios pronuncia “tengo sed”, en el Evangelio de Juan, está cargado de sentido muy profundo. No es sólo una frase, sino una vivencia de su persona en la cruz, que toca el cielo, la tierra, lo humano y lo divino. Expresado en este momento crucial en la vida de Jesús y de su proyecto de salvación, y lo dice luego de decir, para que se cumpliera la escritura. cf (sal 69,21) “Me pusieron además hiel por comida y en mi sed me dieron vinagre”. No era un teatro era sed de verdad labios resecos, garganta seca, deshidratado y quizás hasta fiebre por los golpes de la noche anterior y de ese día. Es nuestro Dios sufriente por nosotros, es el Dios que tiene corazón y sentimientos quien dijo: "tengo sed” “aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón" (Mt. 11,29). Jesús sediento nos da a beber su sangre cuando dice: "Tomad y beber todos de Él porque esta es mi sangre" (Mt. 26,27-28). En cambio, nosotros le dimos vinagre (cf., Jn.19,28) y le seguimos dándole en nuestros hermanos sufrientes, mientras el sediento bebe el cáliz de la pasión "padre si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad" (Mt. 26, 42), nosotros seguimos bebiendo en aguas contaminadas que no quitan la sed…e indiferentes ante la sed de los cristos que nos rodean. Jesús al expresar esta necesidad nos revela que es verdaderamente hombre (cfr CIC 464, 467,472) que asumió una naturaleza humana y como hombre sintió sed, como nosotros, pero también revela una sed mucho más profunda; sed de amor, de paz, de igualdad, de justicia y de dignidad. La pronuncia como una exclamación del Dios que tomó nuestra propia naturaleza, para que en Él todos tengan vida y vida eterna, se hizo verdaderamente hombre; por eso experimenta nuestra sed, de sentido y de salvación en el día a día de nuestro peregrinar como pueblo de Dios. Jesús al decir tengo sed se hace solidario con tantos sedientos de nuestros pueblos, en los enfermos que han perdido la esperanza, en los sedientos de unos servicios públicos más dignos y equitativos, en los inmigrantes, en las mujeres y niños que están sedientos de respeto a la vida y a la dignidad en todas sus dimensiones. Sigue diciendo Jesús; tengo sed de ver a mi pueblo feliz y no exprimido por unos políticos que sirvan al pueblo y no que se sirvan de él, de una Iglesia cada vez más cerca de los pobres. Jesús tiene sed de paz entre las naciones, sed de consuelo en los corazones rotos, en las familias dividas, en los niños que nunca podrán disfrutar de su madre por el lamentable y reiterados feminicidios que parecen no terminar,- porque cuando se está vacío de Dios la violencia, el Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org crimen y todo tipo de pecado polulan por doquier como si fuera insaciable- mientras Jesús sigue sediento en esos niños huérfanos sin recibir respuesta ante sus interrogantes, esa sed de Jesús sed de familias que respeten la vida donde los niños puedan sonreír, jugar, vivir en paz y no huérfanos de madre muerta y padres encarcelados, y en algunos casos ambos muertos por la violencia intra familiar. Jesús sigue diciendo tengo sed, de acciones concretas por los abandonados, y necesitados, en los jóvenes que buscan saciar su sed en las redes; porque se encuentran vacíos y carentes de verdaderos paradigmas, y una gran falta de identidad. Sin disfrutar la filiación divina prefieren desear ser un animal en lugar de ser un auténtico hijo de Dios, felices siendo personas a imagen de Dios. Queridos jóvenes, Jesús sigue sediento de verte junto a Él sin mendigar otros amores y otras identidades buscando saciar tu sed en otras aguas que no quitan la sed, sin sentido de la vida ni del dolor, prefiriendo terminar con tu vida -como si fueran dueños- antes que buscar la vida que Jesús nos ofrece. Hoy esa voz de Jesús sigue resonando y haciendo eco en medio de nosotros, en personas llenas de soledad, pero vacío de compañía en un mundo interconectado con los que están lejos pero desconectados de los que están cerca y peor aún, en esas personas de la tercera edad, en los enajenados sociales, o niños en situación de riesgo o vulnerabilidad que no acceden a las redes sociales, Jesús sigue ahí vivo y sediento sufriendo sed, sin poder levantarse a buscar un vaso de agua, de cariño de paz, de atención. Tengo sed en aquellos que no pueden dormir sino es con una pastilla, tengo sed de una noche de paz, en las familias en los países en guerra, pero sobre en tu interior. Porque Él sabe que hemos bebido en aguas cenagosas que nos han robado la paz, la familia, el sosiego interior, hemos bebido en aguas negras, allí en esa agua en la que entraste que no podías salir, esa agua del pecado envolvente que parece no tener salida, tengo sed de que venga a mí y beba, dice el Señor-(Jn.7,37-38). Jesús exclamó "si alguno tiene sed, que venga a mí y que beba. El que cree en mí, como dice la escritura de su interior correrán ríos de agua viva", si lo tenemos en el interior y somos capaces de acercarnos a los sufren, seremos plenamente felices. Jesús sediento, se ofreces como agua para nosotros. ¿Cuál es tu sed? No importa cuál sea, Él, la sacia con la fe, esperanza, alegría autentica, el perdón y así, saciados en Él saciaremos la sed de muchos; entonces nos dirá “Vengan a mi bendito de mi Padre porque tuve sed, y me diste de beber" (Mt.25,35). Pues no podemos ser indiferente ante el sufrimiento de los demás y saciar la sed de Dios. Jesús sediento no se bajó de la cruz enseñándonos que la fidelidad es necesaria Calle Isabel La Católica # 55, Apdo. P. 186 • RNC-43012846-5 Ciudad Colonial, Sto. Dgo. Rep. Dom. • Tel.: (809) 682-3810 prensa.arzobispadosd@gmail.com • www.arquidiocesisd.org aún en la cruz. Porque desde el Bautismo nos dió el agua para que no perdamos la esperanza y se convierta en nosotros en surtidor de agua hasta la vida eterna. Jesús nos anima cuando dice: " Les aseguro que no volveré a beber más del fruto de la vid hasta el día que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre"(Mt.26,29). Jesús tiene sed de vernos junto a Él como hermanos viviendo la fraternidad, es su gran sueño, no perdamos la esperanza no todo está perdido, no estamos solos, reavivemos nuestra fe y seamos parte del sueño de Dios. Amen. Madre Zoila María Mercedes López
