ENFOCO: "Todo estará cumplido cuando no haya impunidad ni maltrato ecológico": El fuerte llamado del Diácono Rivas Morillo
SANTO DOMINGO. – En un cierre de jornada cargado de simbolismo y denuncia social, el Diácono Juan Evangelista Rivas Morillo presentó la reflexión de la sexta palabra: “Todo está consumado” (Jn 19,30). Lejos de ver esta frase como un signo de derrota, el diácono la definió como el "grito del triunfador" que ha completado la voluntad de Dios, pero vinculó esta plenitud con la urgente necesidad de resolver las crisis que asfixian a la República Dominicana.
Desde el púlpito de la Catedral Primada de América, Rivas Morillo aseguró que la misión de Cristo no terminará de "consumarse" en nuestra tierra mientras persistan la corrupción, el desempleo y el descuido de nuestra "casa común".
Citando las catequesis del Papa Francisco, el diácono explicó que la verdadera vida no se cumple cuando somos fuertes, sino cuando aprendemos a recibir y a servir. "Jesús nos enseña que el ser humano no se realiza en el poder, sino en la apertura confiada a los demás", señaló, contrastando esta entrega con la acumulación desmedida de riquezas por parte de sectores que temen a la carencia.
Para el equipo de Enfoco, el punto más álgido de la alocución fue la enumeración de los problemas que impiden decir que en República Dominicana "todo está cumplido". El diácono identificó las principales llagas de la sociedad:
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Economía familiar: El alto costo de la canasta básica, la inflación y el reciente alza de los combustibles que encarece la vida del dominicano.
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Inseguridad y Violencia: La delincuencia y la alarmante cifra de feminicidios que generan una constante sensación de vulnerabilidad.
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Corrupción: La persistencia de la impunidad en las instituciones públicas y las deficiencias críticas en los sistemas de salud y educación que no alcanzan las metas de inversión necesarias.
Rivas Morillo hizo un llamado especial a la protección de los recursos naturales, señalando que la "consumación" del bienestar nacional pasa obligatoriamente por el respeto a la Ley General de Medio Ambiente (64-00).
"Todo estará cumplido cuando nos apeguemos a la ley, fortalezcamos la reforestación y protejamos las fuentes de agua. Se requiere una acción conjunta entre ciudadanos y autoridades para frenar la deforestación y la contaminación", enfatizó el religioso.
En un análisis profundo sobre la conducta humana, el diácono explicó que gran parte de los males sociales —desde la acumulación capitalista hasta la desesperación juvenil— nacen del miedo a la muerte y a la falta de amparo. Afirmó que Cristo murió para aniquilar ese miedo, recordándonos que el destino humano no es solo nacer y morir, sino resucitar.
"Gracias, oh Cristo, por tu fidelidad… ella nos cura de nuestras ilusiones de autonomía", concluyó el diácono, invitando a los dominicanos a no perder la esperanza de que, mediante la justicia y el servicio, se podrá alcanzar la paz que Jesús anunció antes de entregar su espíritu.

