
Washington, Estados Unidos. – Meses de minuciosa planificación protocolar para proyectar una imagen de entendimiento entre las dos principales potencias globales se vieron opacados este jueves en la Casa Blanca. La decisión del presidente Donald Trump de vetar la entrada a varios medios de comunicación estadounidenses —entre ellos CNN, MS NOW y Politico— derivó en un boicot de las cadenas televisivas a la transmisión conjunta de la cumbre oficial con el mandatario chino, Xi Jinping.
Frustración en la delegación china y boicot televisivo.
La restricción impuesta por la administración estadounidense afectó de manera directa el despliegue mediático concebido por Beijing para exhibir a Xi Jinping en igualdad de condiciones estratégicas con el gobernante estadounidense ante la audiencia internacional.
En respuesta a la exclusión de las cadenas vetadas, el pool de televisión de la Casa Blanca reaccionó suspendiendo la transmisión en vivo de la ceremonia de bienvenida en el Jardín Sur. La delegación diplomática del país asiático manifestó de manera privada su consternación ante la falta de señal televisiva unificada durante el primer día de la visita de Estado. El asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wu Xinbo, catalogó como «lamentable» la limitada difusión del evento en el espacio radioeléctrico estadounidense.
Reacciones de Trump y controversia institucional.
Ante la baja repercusión televisiva, el presidente Trump reaccionó a través de sus plataformas digitales acusando a los medios de comunicación de negarse a cubrir la ceremonia por motivos editoriales partidistas, asegurando que los actos protocolares estaban diseñados para la televisión.
Sin embargo, el conflicto se produjo en el marco de las acciones legales emprendidas por los medios afectados, los cuales obtuvieron un fallo favorable provisional de un juez federal que ordenó la restitución de sus credenciales al considerar que la prohibición violaba la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.
