
Ciudad del Vaticano: El Dicasterio para la Doctrina de la Fe calificó las consagraciones episcopales celebradas en Écône como un acto de naturaleza cismática y reiteró el llamado a permanecer en plena comunión con el Santo Padre y la Iglesia.
La Santa Sede decretó la excomunión de los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que participaron en las consagraciones episcopales celebradas el pasado 1 de julio en Écône, Suiza, al considerar que dichas ordenaciones se realizaron sin mandato pontificio y en abierta oposición a la voluntad del papa León XIV.

El decreto, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, establece que los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes actuaron como consagrante principal y co-consagrante, así como los nuevos obispos Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, incurrieron ipso facto en la excomunión latae sententiae, al haber cometido un acto de naturaleza cismática.
En una Nota Explicativa publicada junto al decreto, el Dicasterio recuerda que, desde el pontificado de san Pablo VI, la Iglesia ha realizado numerosos esfuerzos para restablecer la plena comunión con la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre. Sin embargo, señala que las recientes consagraciones episcopales, realizadas sin la autorización del Romano Pontífice, profundizan la ruptura con la Iglesia y constituyen el delito de cisma.
El documento precisa que todos los ministros ordenados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X deben ser considerados en situación de cisma y, por consiguiente, están sujetos a la excomunión prevista por el Código de Derecho Canónico. Asimismo, indica que los fieles laicos que se adhieran formalmente a la Fraternidad también incurrirán en esta sanción canónica, conforme a las disposiciones vigentes.
La Santa Sede también advierte que los ministros de la Fraternidad administran los sacramentos de manera ilícita y especifica que tanto el sacramento de la Reconciliación como los matrimonios celebrados por ellos son inválidos.
A pesar de la gravedad de la situación, el Dicasterio reafirma que la Iglesia permanece abierta a recibir con caridad pastoral a quienes deseen retornar a la plena comunión. En ese sentido, los nuncios apostólicos colaborarán con los obispos de cada lugar para facilitar los procedimientos correspondientes.
Finalmente, el Vaticano exhortó a todos los fieles a permanecer firmes en la comunión con el Sucesor de Pedro, los obispos en comunión con él y toda la Iglesia, invitándolos igualmente a abstenerse de participar en las celebraciones y actividades promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
