
SANTO DOMINGO. – En un ambiente rebosante de alegría, música y un profundo calor familiar, el prestigioso Salón La Fiesta del Hotel Barceló se vistió de gala para celebrar el 80.º aniversario del nacimiento de Nidia Ramona Lluberes, conocida cariñosamente por todos como “Monín”.
La emblemática celebración reunió a múltiples generaciones de familiares y amigos que se dieron cita para rendir homenaje a una mujer cuyo carisma afable y jovial la ha consolidado, a lo largo de las décadas, como el alma indiscutible de cada reunión.


Nacida el 2 de julio de 1946 en la provincia de El Seibo, Monín migró a los 7 años junto a su madre a la ciudad de Santo Domingo, estableciéndose en el entrañable Barrio Mejoramiento Social, del sector María Auxiliadora. Durante su juventud, se destacó notablemente como comerciante, estilista de belleza y propietaria de su propio salón, ganándose el respeto y afecto de toda su comunidad.
Fruto de su único matrimonio, procreó a sus dos hijos: Eddy Manuel y Moises Isaac Soto Lluberes. Asimismo, abrió las puertas de su corazón al adoptar la crianza de Dominga Cuevas, a quien ama como a una hija.
Buscando nuevos horizontes, el 6 de junio de 1996, Monín emprendió un viaje junto a sus dos hijos para residir en la ciudad de Miami, Estados Unidos, lugar donde se encuentran radicados en la actualidad.
Su gran legado familiar se refleja hoy en sus adorados nietos, quienes formaron parte activa de este gran homenaje:
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Emely y Nicole Soto (hijas de Eddy Manuel).
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Sophia y Moises Abraham (hijos de Moises Isaac).
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Maciel, Manuel y Nidia (hijos de Dominga).
A sus 80 años, Monín sigue demostrando que la edad es solo un número cuando se lleva el arte y la alegría en las venas. Aficionada desde siempre al canto, la actuación y sumamente diestra en las manualidades —en especial el tejido y la bisutería—, actualmente se mantiene activa como miembro del Club de Drama de MedGroup Coral Gables, un centro en Miami que permite a los adultos mayores conectar, compartir y crear hermosas amistades.
"Su carisma jovial la caracteriza y la hace ser el centro de atención. Es una mujer sumamente querida y respetada por todos los que tienen la dicha de conocerla", expresaron sus familiares durante los brindis.
El momento cumbre de la noche en el Salón La Fiesta quedó registrado cuando los invitados, contagiados por la energía caribeña y el entusiasmo de la festejada, armaron una vibrante y alegre línea de baile que recorrió todo el salón a ritmo de buena música. Risas, aplausos y pasos de baile marcaron una velada que dejó claro por qué Monín sigue siendo, y siempre será, el motor de alegría de su hermosa familia. ¡Felices 80 años, Monín!
