
Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
En diciembre de 1983, Juan Bosch escribió un artículo que había de salir publicado en el mes de Enero de 1984 en la revista Política: Teoría y Acción.
El título era: Exilio y Lucha Antitrujillista”, y se trataba más bien de un ensayo crítico sobre los volúmenes de Bernardo Vega titulados “Los Estados Unidos y Trujillo.”

Juan Bosch escribió con más de cuarenta años de experiencia política, intelectual y diplomática.
Bosch afirmó claramente: “En los libros de Bernardo Vega hay verdades, medias verdades y en varias se dicen medias verdades y medias mentiras, y en algunas solo mentiras de bulto.”
Cuarenta y dos años después, en un artículo de Vega publicado en el diario HOY del 18 de noviembre de 2025 el autor reproduce ese patrón de distorsiones y omisiones.

La documentación del Archivo General de la Nación y del Tomo II de La telaraña cubana de Trujillo (Elíades Acosta Matos) evidencia las omisiones del historiador Vega, especialmente en los detalles relacionados con la persecución contra Juancito Rodríguez y el pasado por alto del rol diplomático de Julio Vega Batlle en Cuba (1953–1956).
Juancito salió de Cuba huyendo del caliesaje de Trujillo y de los planes para asesinarlo, como ocurrió con Manuel de Jesús Hernández Santana (Pipí Hernández), el 8 de agosto de 1955. Juancito y Pipí estaban en un listado qué pasó por la Embajada, como está consignado en la documentación. De eso no habla el Historiador Vega y pretende una vez más echar sombras en su artículo del pasado 18 de Noviembre contra Juan Bosch y otras personas.

El Tomo II de La telaraña cubana de Trujillo es clave para entender la represión exterior del régimen. Muestra que con la llegada de Vega Batlle regresó la práctica de informar directamente a Trujillo, fuera del canal oficial.
El libro documenta la operación contra exiliados dominicanos: “La operación iba dirigida… al general Juancito Rodríguez.” Juancito figura como primero en la lista de “doce irreductibles”. Después estaba Pipí.
El asesinato de Pipí Hernández el 8 de agosto de 1955 está plenamente probado: fue ordenado desde Santo Domingo y ejecutado por sicarios cubanos contratados a través de la Embajada Dominicana en La Habana.
Nada de esto aparece en la nota de Vega de 2025.
Hay cables cifrados, listados de seguimiento y órdenes directas.
La verdad sobre Juancito Rodríguez y su Hijo:
Juancito era considerado “el más activo y peligroso conspirador dominicano en La Habana”. Sus hijos también fueron víctimas del contexto represivo: José Horacio Rodríguez murió en la gesta pstriótica de 1959. Deprimido, Juancito su padre se suicidó en Venezuela al año siguiente.
Lo que Juan Bosch escribió en 1983–1984:
Bosch conocía la realidad del exilio y los documentos. Su crítica fue precisa: “Verdades, medias verdades y mentiras de bulto.” Advirtió la superficialidad de muchos informes estadounidenses usados por Vega y alertó a futuros historiadores a no usar fuentes unilaterales. Lo que Vega hizo en 1982 y repite en 2025 es exactamente lo que Bosch denunció: usar piezas sueltas, ignorar el conjunto y reconstruir una narrativa sesgada.
Colofón:
El libro publicado por el AGN documenta la persecución en Cuba, el asesinato de Pipí Hernández, la vigilancia a Juancito Rodríguez, dentro del contexto represivo de la dictadura trujillista. Vega omite los elementos esenciales en 1982 y nuevamente en 2025. Juan Bosch concluyó hace cuarenta años: “Lo que importa es la verdad. No las medias verdades.” Estas precisiones sirven para recordar el contraste entre la documentación del AGN, la crítica anticipada de Juan Bosch y la revisión del artículo de Vega en 2025 para dejar constancia histórica de la verdad histórica.
