
Santo Domingo. – La relación bilateral entre la República Dominicana y la República de Cuba ha tomado un rumbo de marcada distancia diplomática tras la reciente decisión del Gobierno dominicano de ordenar la salida de nueve representantes de la legación cubana. Esta medida formaliza un paulatino distanciamiento en la política exterior del presidente Luis Abinader frente al régimen de La Habana, marcando un giro en el vínculo histórico entre ambas naciones del Caribe.
Declaraciones políticas y contexto bilateral.
El deterioro en los intercambios oficiales se aceleró luego de que el pasado 5 de mayo el mandatario dominicano fijara una postura pública sobre el sistema político del país vecino. Durante su intervención, el presidente Abinader calificó de forma explícita a la administración cubana como un “Estado no democrático”, alineando la postura dominicana con sectores que cuestionan la falta de libertades en la isla.
A pesar de que en el año 2023 el canciller dominicano, Roberto Álvarez, realizó una visita oficial a La Habana y se entrevistó con el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez para abordar temas de la agenda común, los canales institucionales han experimentado un evidente enfriamiento en los últimos meses.
Alcance de la medida y perspectivas migratorias.
La expulsión y salida del personal diplomático cubano añade fricción a la movilidad migratoria, la cooperación consular y los acuerdos comerciales de la región. Expertos en relaciones internacionales observan con detenimiento la reconfiguración diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) respecto a los países de la zona del Caribe hispanohablante.
