El pasado lunes 27 de abril de 2026, San Juan de la Maguana vivió un paro general de 24 horas que paralizó casi por completo las actividades comerciales, educativas y de transporte. Esta movilización, descrita como una "huelga pacífica", no fue un evento aislado, sino el resultado de semanas de tensión acumulada.
El motor principal de las protestas es la firme oposición al proyecto de explotación de oro en la zona de "Los Romeros" por parte de empresas extranjeras. La consigna "el agua vale más que el oro" ha unificado a la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la Iglesia Católica, comunidades evangélicas y gremios de ferreteros.
Los manifestantes denuncian que la actividad minera en la Cordillera Central amenazaría el nacimiento del río San Juan, fuente vital para el consumo humano y el riego agrícola de todo el valle.
Recientemente, grupos ambientalistas boicotearon intentos del Ministerio de Energía y Minas por realizar diálogos sobre el proyecto, reflejando una profunda desconfianza hacia las autoridades y los mecanismos de mediación propuestos por las empresas mineras.
A la lucha medioambiental se suman reclamos persistentes que han llevado a otros sectores a las calles en meses anteriores:
Miembros de gremios agropecuarios marcharon hacia el Palacio Nacional exigiendo mejoras salariales y pensiones dignas, recordando que sin su labor técnica la seguridad alimentaria del país está en riesgo.
Comunidades como Mogollón han mantenido jornadas de protesta exigiendo la reparación de carreteras y caminos vecinales, denunciando que el mal estado de las vías impide sacar la producción agrícola hacia los mercados, sumiendo a las localidades en el aislamiento.
El descontento no parece cesar. Ya existe una nueva convocatoria de movilización programada para el próximo 3 de mayo de 2026. La participación de figuras políticas locales, como los alcaldes de San Juan de la Maguana y Las Matas de Farfán en contra de la explotación minera, otorga a estos reclamos un peso institucional que el Gobierno Central no podrá ignorar por mucho tiempo.
Las protestas actuales en San Juan no son solo por necesidades materiales inmediatas; son un plebiscito sobre el modelo de desarrollo que desea la provincia. El pueblo sanjuanero ha elegido el agua y la tierra sobre la renta minera, y esa decisión marca un antes y un después en la política regional dominicana.
